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LAVANDA
Lavandula officinalis

Indicaciones

Nervosidad, insomnio, distonía vegetativa, distonía, neurastenia, cansancio, migraña, celulitis, tos y asma con espasmos, congestiones sanguíneas en la cabeza, zumbidos en los oídos...

Descripción

Composición :
Cápsula, 100% Lavandula officinalis flos

Parte utilizada :
Capullos de flores

La lavanda fina (Lavandula angustifolia) es una planta de la familia de las lamiáceas (Lamiaceae). Es una pequeña mata de color gris velloso aromática con una altura de hasta 2 metros. La lavanda pequeña es una planta medicinal antigua y vino a Suiza en el siglo 11 desde la Prevenza pasando por los Alpes. Mucha gente valoran las características relajantes de las flores ensacetadas en bolsitas. Su contenido como aceite esencial, borneol, cineol, alcanfor, sesquiterpenos y diferentes compuestos de cumarina tienen junto con los taninos (5-10%) y saponinos un efecto relajante, tranquilizante, antiespasmódico, antiséptico y ligeramente analgésico. Por esto la lavanda sirve muy bien y de forma rápido para las indicaciones arriba mencionadas. No solamente nos ayuda a relajarnos sino también desinfecta todo el cuerpo y se considera como sedativo leve. El uso externo de las hojas: dolores de reuma, gota, neuralgia, contorciones, dolores articulares, ciática y picores de la piel. Un baño de lavanda puede ser muy relajante. Una mezcla con otras plantas relajantes es práctico. Véase también amapola de california, pasiflora, valeriana...

Unos estudios demostraron que un baño de media hora por la tarde (mezclar 10ml de aceite esencial de lavanda con una tarrina de nata y mezlcar con el agua para el baño) ayuda de forma inmediata que estemos más despiertos y a la vez mejora la calidad del sueño de la siguente noche.

La lavenda fue la planta medicinal del año 2008.

Dosis

2-6 cápsulas al día con agua
230 mg/cápsula

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